Amanecer en la ciénega rosada

Comparto la secuencia de cuatro fotos que logré este verano en la apodada ciénega rosada entre San Bruno y las ruinas de Xcambó en Yucatán.
Me desperté muy temprano con el único fin de adelantarme y atrapar con la cámara y el celular el amanecer espectacular en esta península yucateca. Tan maravilloso fue el disfrute al contemplar y fotografiar como la experiencia que comenzó una noche antes cuando le comenté el plan a mi familia. Decidieron unirse todos a la aventura y a las 5:30 am tomamos el coche para detenernos a un kilómetro de la casa de playa donde nos hospedamos. Nos estacionamos a la orilla de esa carretera angosta que parte y divide la ciénega en dos.
El lado oriente aquí fotografiado es el favorito ante los albores. En la madrugada, la luz solar hace que el oscuro de la noche se vista de colores purpúreos tanto en el cielo como en los reflejos del agua (foto 1); el tinte va tornándose en rosáceo con flamencos que inician caminata (foto 2). Continúa el astro su espectáculo mostrando al alba una franja luminosa y delgada (foto 3), luego da vida dorada a todo cuanto alumbra mientras parece saberse esperado y asoma su rostro sin pausa (foto 4).
El graznido de esas aves que se acercan volando para recibir con gran energía la luz del día es algo especial que no se puede fotografiar pero lo dejo hoy en letras así como esta expresión: “Es la primera vez en mi vida que me levanto con el fin de atrapar el amanecer” y la respuesta seguida y entusiasta de mis hijos de 10 y 8 años: “¡Nosotros también, mamá!”.
Bastante grata la experiencia, y recordarla es disfrutarla de nuevo, y compartirla es hacer nuestro gozo extensivo a los demás.
Te deseo una excelente semana
