Par de abejas

Un par de abejas que en la intersección del ave del paraíso se encuentran. Se toparon y las capté en el preciso segundo…en menos de un tic tac una de ellas caminó, otra voló y la escena ya había cambiado.
Aunque no se aprecia en esta foto, hay diez ojos en escena. Cada abeja posee dos ojos compuestos y tres ojos simples. Los ojos simples sobre su cabeza reciben luz y así los usan para navegar y mantener su estabilidad, y los dos grandes compuestos formados por 6,900 lentes que fragmentan y componen a la vez son los que necesitan para saber cómo y dónde recolectar algo tan simple y tan necesario como el polen.
La abeja es una maravilla en su estructura siendo funcional en su diseño de ingeniería perfecta. Ningún ojo está de adorno y llevan 100 millones de años realizando lo mismo seguramente con evolución en su mecánica. Ven el ultravioleta que nosotros no vemos, se comunican con el sonido y su danza dando direcciones precisas de cómo llegar a la flor, son las más importantes polinizadoras del planeta y contamos con miel, granos, fruta y hasta esa verdura que no hubiéramos pensado gracias a su magnífica y silenciosa tarea. Como dicen los apicultores y uno de tantos refranes: “abejas benditas, santos abejares, dan miel a los hombres, cera a los altares.” Incluso a Einstein se le atribuye haber mencionado alguna vez: "si las abejas desaparecieran, a la humanidad sólo le quedarían cuatro años de vida". Sea o no una frase de él, últimamente las abejas y sus bailes han inspirado ya algoritmos para optimizar hasta servidores en la red.
Seres tan pequeños y tan grandes como estos me quitan una capa de narcisismo con aires de superioridad que traigo puesta. De cuando en cuando no hace mal el valorar las pequeñeces y poner en su lugar a las grandezas. ¿En qué me favorece sentirme superior a ellas? Sólo para calmar mi conciencia si alguna vez las destruyo por capricho…por más que busco no encuentro en ello el beneficio.
Te deseo una excelente semana.
