Pelícano

En el muelle me acerqué lentamente hasta que obtuve su mirada de reojo, un punto de referencia para fotografiar.
Dado que su pico es largo y fuerte me hizo tomar distancia con cautela, después aprendí que nunca agreden y son más nobles de lo que parecen.
Ave marina que ha sido símbolo de sacrificio cristiano por la manera que alimenta a sus crías. Desconozco si alguna vez en situación extrema se ha arrancado su pecho quitándose la vida para alimentarlas, pero lo que es cierto y ya lo he visto con mis ojos es cómo esta ave aterriza con comida, abre su pico y literalmente los pequeños introducen su cabeza, más de uno al mismo tiempo picoteando esa bolsa natural para extraer el alimento que les consigue.
Un símbolo de sacrificio extremo puede impulsarnos a ideales altos, y lo que se observa de un comportamiento continuo también lo apreciamos y tiene su fuerza de empuje; ese dar vida en lo pequeño y cotidiano de todo ser humano como el alimentar al recién nacido con grietas cuando el pecho a veces queda sangrando... la alegría de la madre al dar vida y alimento a su hijo aún cuando en ocasiones literalmente deja de respirar tras el parto.
Dedicado a las mamis que han fallecido al dar a luz o más tarde por problemas de post-parto, y a todas aquellas que siguen con vida alimentando el cuerpo y espíritu con ese diario despojarse sanamente de sí mismas buscando el óptimo desarrollo de sus hijos.
Y a los papis ni se diga; son los que vuelan, dedicados y ocupados en conseguir el alimento, y mucho más que eso, el bienestar, el bien integral de aquellos por quienes en ocasiones extremas literalmente se desviven.
Pelícano, símbolo del pan de vida, y hoy en agradecimiento lo hago extensivo a esos héroes de familia.
Te deseo una excelente semana
